miércoles, 22 de marzo de 2017

La fe mueve montañas



Por: Misión Totus Tuus.


“Jesús les dijo:
—Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque sólo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: “Quítate de aquí y vete a otro lugar”, y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible.” Mt 17,20

Normalmente en nuestra vida espiritual pareciera que vivimos combatiendo en nuestro interior sobre hasta qué punto llega la fe o en qué aspectos si funciona y en cuáles no. Cuando Jesús estuvo precisamente entre nosotros en una de las cosas que más hacia hincapié era en la falta de fe de las personas que lo rodeaban e incluso sus propios discípulos, con quienes compartía cada día y ya habían presenciado muchos milagros.

Y pensando un poco en este hecho me pregunto, si los discípulos que estuvieron con Jesús y vieron tantas cosas les faltaba fe, ¿qué les faltó experimentar para creer?

La fe es el resultado de la construcción de una relación, porque fe es creer sin ver, es confiar a “ciegas”, por ejemplo, cuando en algún momento de nuestra vida una persona que es muy cercana a nosotros (sean nuestros padres, hermanos, amigos, etc.) nos hace una promesa, inmediatamente en nosotros nace la certeza de que dicha promesa se cumplirá, quizá yo no sepa cómo sea el proceso para que se cumpla pero confío en la palabra y en el amor de la otra persona con quien he construido una relación para saber que esa promesa se hará realidad.

En la misma forma sucede con Dios. Él a través de su Palabra nos ha dado muchas promesas a nuestras vidas, pero quizá muchas de ellas no se han cumplido por algunos motivos, puede ser falta de fe, desconocimiento de esas promesas, falta de relación con Dios, en fin, solo tu sabes cuál es el motivo.

Pero, para llegar a ese estado de mover montañas por medio de la fe debemos comenzar a cultivar una relación verdadera con Dios, no una relación de interés sino una verdadera relación que se da por amor.

Muchas veces creemos que creer en Dios es lo mismo que creerle a Dios. Creer en Dios es el acto de reconocer su existencia y eso lo hacen muchos. Pero, creerle en Dios es confiar plenamente en su voluntad, es saber que con la fe puesta en Él puedo superar cualquier adversidad, cualquier enfermedad, cualquier crisis económica o espiritual. Si revisas los Evangelios encontrarás que los milagros que obró Jesús fue producto de la fe que encontró en esas personas. Por ejemplo, los ciegos que sanó, la mujer que sufría derrames de sangre, la niña que había muerto, el criado del centurión romano, etc.

Dice Jesús en su Palabra “Todo es posible para el que cree” (cf. Mc 9,23) y hoy el Señor quiere decirte a través de estás cortas palabras que pienses ¿cuál es la montaña que debe mover tu fe?
Todo lo puedes vencer, todo lo puedes alcanzar, todo lo puedes superar, basta tener fe. Pero fe en Quien todo lo puede, en Quien todo lo hace posible que es Jesús.


Recuerda que la fe es fruto de la relación que se construye basada en la confianza, la entrega, la disposición y el amor. Fortalezcamos nuestra fe cada día en el Señor.

miércoles, 8 de marzo de 2017

No estás solo



Por: Misión Totus Tuus.

No sé si en algún momento de tu vida has sentido la fuerte sensación de soledad. Pero, no es esa simple circunstancia en que te encuentras solo en tu habitación o en tu casa, no, es ese sentimiento que va más allá de lo físico porque incluso te sientes solo teniendo a muchas personas a tu alrededor.

Pero ¿qué hacer cuando sientes en tu corazón que no tienes a nadie? ¿Cómo levantar el corazón cuando no tienes motivos?

Confieso que durante mi vida he sentido muchas veces este sentimiento de soledad, he sentido ese vacio en el corazón que no se llena con nada porque en muchas ocasiones intenté llenar esa soledad con música, comida, alcohol o con malas amistades. Pero a pesar de llenar mi vida con todo eso, nunca me sentí lo suficientemente acompañado como para no sentir miedo.

Y te preguntarás ¿miedo? ¿Por qué miedo? Porque cuando te encuentras completamente solo es cuando sientes miedo o incertidumbre sobre tu vida y sobre tus sentimientos, cuando ese temor invade tu corazón es cuando te preguntas por el propósito de tu vida. Debo decirte que este tipo de experiencias las viví cuando no tenía a Jesús en mi corazón y cuando Él no está en tu vida, todo parece que es un caos.

Sin embargo, cuando conocí a Dios pude experimentar una sensación distinta. Logré permanecer físicamente solo sin sentir la ausencia, comencé a sentirme acompañado, una seguridad que nunca tenía invadió mi corazón, es como si ese vacío comenzara a llenarse poco a poco. Y no estoy hablando de una amigo imaginario sino de esa persona real que el Dios y que transforma tu vida y le da sentido.

Y una vez, estando en un grupo de oración al cual asistía el Señor me confirmó a través de su Palabra esa sensación y realidad que es su presencia, que elimina todo temor y te hace sentir parte de algo, en este caso parte de Él. Esa palabra fue la siguiente: "No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa".

Hoy el Señor quiere decirte a través de estas cortas líneas que no estás solo, que Él te acompaña siempre, que aunque estés pasando por un momento dificil, Jesús está a tu lado. Ten la certeza en tu corazón que Dios hace presencia en cada instante de tu vida y permite que Él llene cada vacío de tu corazón.